Saturday, March 28, 2009

La hormona del hambre hace que los alimentos parezcan más sabrosos

El insomnio afecta a las "hormonas del hambre" haciendo que envíen señales para aumentar el apetito, lo que conduce al sobrepeso, según las conclusiones de un estudio presentado hoy por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).

Los investigadores destacaron que es la primera vez que un estudio explica porqué el insomnio produce sobrepeso a través de la medición de los niveles hormonales.

La investigación encontró que la falta de sueño afecta al funcionamiento de la ghrelina y de la leptina, dos hormonas que regulan los procesos relacionados con el apetito y la acumulación de lípidos.

"El estudio muestra que los pacientes con insomnio sufren una descompensación en su balance de energía que puede explicar por qué estos pacientes aumentan de peso con el tiempo", señaló Sarosh Motivala, profesor del Instituto Semel de Neurociencia y Comportamiento Humano de UCLA, quien participó en el estudio.

"Es un descubrimiento emocionante porque destaca cómo, comportamientos diversos como dormir y comer están conectados. Estamos apenas comenzando a explorar las posibles consecuencias de estas conexiones, pero es otro ejemplo de la importancia que un buen sueño nocturno tiene para el organismo", agregó.

En la investigación, en la que participaron 38 hombres con condiciones similares de edad y peso divididos en dos grupos, 14 que sufrían de insomnio y 24 con sueño normal, se chequearon las ondas cerebrales y se midieron los niveles de ghrelina y leptina a las once de la noche, a las 2 de la madrugada y a las 6 de la mañana.

Los niveles de ghrelina a lo largo de la noche fueron significativamente más bajos en pacientes con insomnio, mientras los niveles de leptina no presentaron mayor diferencia entre los dos grupos.

La ghrelina, secretada por el estómago, estimula el apetito y normalmente aumenta antes de las comidas. La leptina afecta el peso y es secretada por células de grasa, enviando señales al hipotálamo sobre la cantidad de grasa almacenada en el cuerpo.

Una disminución de la leptina le indica al organismo una falta de calorías, lo que genera el hambre.

Motivala comparó los resultados de la investigación con otros estudios anteriores y llegó a la conclusión de que la falta de sueño en la noche puede llevar durante el día a un efecto contrario sobre las hormonas, aumentando la ghrelina y disminuyendo la leptina, una doble acción que estimula el apetito.

Este efecto de compensación explica porqué las personas que sufren de insomnio tienden a aumentar de peso, comentó Motivala, quien actualmente trabaja en otro estudio que examina más a fondo este intercambio en las funciones hormonales, relacionado con la falta de sueño.

Otro estudio

Un nuevo estudio de imágenes cerebrales revela que una hormona del hambre, conocida por sus facultades para estimular el apetito, activa en realidad centros de recompensa claves en el cerebro para hacer que los alimentos parezcan más sabrosos e irresistibles.

El culpable de tanto comer es la hormona grelina, y el hallazgo sugiere que el presunto "efecto hedonista" sobre los sentidos de la hormona se despliega en las mismas regiones del cerebro relacionadas desde hace tiempo con la adicción a las drogas, motivando a la gente a comer aún cuando no exista una razón nutricional para ello.

"Durante cientos de años, la gente se hizo a la idea de que comía sólo porque tenía hambre", observó el autor del estudio, el Dr. Alain Dagher, profesor asociado del Instituto neurológico de Montreal de la Universidad McGill en Canadá.

"...Pero hallamos que el sistema real tiene que ver con un impulso por la comida que no está relacionado para nada con el hambre".

"La razón que lo explica", agregó, "es que prácticamente todos los animales (incluidos los humanos, hasta hace poco) vivían en un mundo en el que no había suficiente alimentos, así que el riesgo de morir de hambre era alto. Esta situación crea una presión real para comer. Y la obtención de alimentos es una tarea arriesgada. Exige un esfuerzo y ponerse a merced de los depredadores. Así que se necesitaba una razón para salir de la cueva, y la única manera de que sucediera era si el alimento era lo suficientemente atractivo para superar los costos y riesgos que implicaba tal hazaña. También hallamos que una hormona realiza este trabajo al actuar sobre los centros de placer y recompensa del cerebro, haciendo que el alimento parezca más atractivo y apetecible".

Dagher y sus colegas informaron sobre sus hallazgos en la edición de mayo de Cell Metabolism. Los autores analizaron IRM funcionales de la actividad del cerebro de 20 hombres sanos mientras observaban alimentos y otras imágenes que no tenían nada que ver con la comida.Al cabo de tres horas de ingerir un desayuno estándar, de modo que los hombres no estuvieran ni llenos ni hambrientos, todos fueron expuestos a una serie de 45 imágenes durante lo cual respondieron a preguntas sobre su estado de ánimo y apetito. Después de ver las primeras imágenes, 12 hombres recibieron dos infusiones intravenosas de grelina, mientras que el resto no.

Después de tomar las muestras de sangre para medir los niveles de la hormona, los hombres se expusieron a 45 imágenes distintas. Dagher y sus asociados hallaron que durante la segunda visualización, los informes de hambre fueron significativamente mayores entre los hombres que recibieron la infusión de grelina.

Esto aumentó la respuesta de hambre correlacionada con un incremento en la actividad cerebral en un amplio espectro de regiones cerebrales asociadas con la recompensa, pero sólo cuando veían las imágenes de los alimentos. Las regiones activadas eran la amígdala, la parte derecha del hipocampo, la ínsula anterior y mediodorsal, y las regiones en la parte izquierda del pulvinar. Por el contrario, los hombres que no recibieron la grelina no mostraron ningún cambio en el hambre en el curso de las dos sesiones de visualización y fueron menos propensos a recordar las imágenes de alimentos después de la visualización.

Los investigadores sugirieron que los hallazgos podrían conducir en última instancia a tratamientos para la obesidad basados en la interrupción del efecto de la grelina. "El problema hoy día es que tenemos esta imperiosa necesidad evolutiva de comer, pero ahora vivimos en un ambiente en el que no hay que gastar energía para conseguir la comida", destacó. "Lo que significa que tiene sentido pensar en el apetito como un tipo de adicción. Por tanto, si queremos abordar el hecho de que la obesidad es ahora el asesino número uno en el mundo, tenemos que afrontar el problema del mismo en que lo hacemos con el tabaquismo".Sin embargo, la Dra. Barbara B. Kahn, jefa de la división de endocrinología, diabetes y metabolismo del Centro médico Beth Israel Deaconess en Boston, advirtió que igualar los atracones de comida suscitados por la grelina con la adicción a las drogas podría hacer un flaco favor a la salud pública.

"Este estudio nos da nueva información sobre las formas adicionales en la que esta hormona en particular podría actuar", dijo.

"Además, comer en exceso y la adicción a las drogas podrían convergir en algunas de las mismas neuronas. Pero también están involucrados otras vías. Desde el punto de vista bioquímico, estas dos cosas no son lo mismo. La adicción a las drogas es mucho más fuerte. Así que sugerir que son lo mismo puede hacer creer a la gente que no pueden hacer nada al respecto. Que está fuera de su control. Así que ese paralelismo no me gusta en realidad", agregó Kahn.

"Es posible que algunos aspectos de comer en exceso estén relacionados con otros de la adicción. Pero comer en exceso no es simplemente otra adicción".En la misma revista, un estudio de animales independiente proveniente del Centro médico de la Universidad de Duke señala una nueva forma con un gran potencial para ayudar a la gente a controlar su apetito y su peso. Los investigadores del estudio informan que mediante el bloqueo de la activación de una enzima cerebral clave (CaMKK2) fueron capaces de anular el flujo normal de la vía de la grelina en ratones, evitando así la activación de una segunda enzima (AMPK) que estimula directamente el deseo de comer. El hallazgo, señalaron, parece plantear un nuevo objetivo para medicamentos dirigidos a reducir el apetito.
Publicado por smiley en
16:22

Ver blogs que se refieren de esta hormona

Una alternativa a la típica dieta para adelgazar

Si bien las personas adelgazan cuando reducen el consumo de calorías, un nuevo estudio sugirió que una dieta con un agregado extra de proteína sería muy efectiva para eliminar la grasa corporal y mejorar el nivel de grasas en sangre

Los autores detectaron que en un año una dieta moderada en proteína daba mejores resultados que la dieta habitual rica en carbohidratos y reducida en grasas para eliminar la grasa corporal en adultos con sobrepeso.

Es más, fue más efectiva para aumentar el colesterol HDL o "bueno" y reducir los triglicéridos, un tipo de grasa en sangre que puede tapar las arterias. Los resultados, publicados en Journal of Nutrition, sugirieron que reemplazar algunos carbohidratos por proteína sería bueno para quienes hacen dieta.

Para el estudio, 130 adultos con sobrepeso hicieron al azar una de dos dietas de bajas calorías. La primera, la rica en carbohidratos comúnmente recomendada (con un 15% de calorías provenientes de proteína, un 55% de carbohidratos, y un 30% de grasas).

La segunda, una dieta moderada en proteína (con un 30% de calorías proveniente de proteína, como carne magra, lácteos descremados y nueces, mientras que un 40 por ciento provenía de carbohidratos y un 30% de grasas).
A todos los participantes se les entregaron menús planificados y concurrieron a reuniones semanales con un nutricionista para ayudarlos a cumplir con el nuevo estilo de vida.

Al año, ambos grupos habían adelgazado casi lo mismo: 10,45 kilos con la dieta moderada en proteína versus 8,6 kilos con la dieta rica en carbohidratos. Pero el primer grupo había perdido más masa grasa que el segundo grupo, además de haber mejorado más los niveles de HDL y triglicéridos.

La proteína extra en cada comida ayuda a preservar la masa muscular "metabólicamente activa", explicó el autor principal, doctor Donald K. Layman, de University of Illinois, en Urbana. Al mismo tiempo, dijo a Reuters Health que la reducción de carbohidratos en la dieta se traduce en menores niveles de insulina, que es la hormona reguladora del azúcar en sangre.

La dieta induce al organismo a eliminar más grasa acumulada, resumió Layman. El mayor aumento de los triglicéridos se debe principalmente a la reducción de los carbohidratos, explicó.

Como ocurre con cualquier dieta, las personas tienen que hacerla bien para obtener buenos resultados. En este estudio, los participantes en ambos grupos obtuvieron mucha ayuda, con menús planificados y sesiones educativas semanales. Se desconoce si les iría tan bien si lo hicieran solos.

"Uno de los problemas con las dietas moderadas en proteínas es que las personas incluyen viejos conceptos en ese enfoque", dijo Layman. Por ejemplo el concepto de ingerir "muchas pequeñas comidas" durante el día cuando la dieta es rica en carbohidratos y reducida en grasas porque se siente hambre con más frecuencia, pero eso no es una buena idea con una dieta moderada en proteínas, agregó.

"El cambio importante es hacer tres comidas con un adecuado equilibrio de proteínas y carbohidratos en cada una", recomendó Layman. "Un dieta rica en proteína no significa consumir más proteína en la cena, sino equilibrar las proteínas con el desayuno y el almuerzo", añadió.

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